Hoy el mundo está atravesando por cambios drásticos debido a la nueva enfermedad, Covid-19 o Coronavirus la cual apareció a finales del año 2019, dicha enfermedad nació en un área rural en república de China, Wuhan, en un mercado en gran parte ilegal de animales exóticos, salvajes y domésticos.

Está enfermedad que produce afecciones en los pulmones principalmente, ha dejado a todo el mundo en un alto y a raíz de esto se ha evidenciado cómo la naturaleza y los ecosistemas se restablecen y los animales vuelven habitar sus hogares. 

El humano y sus actividades que necesitan de una explotación de recursos de una forma poco sostenibles y amigable con el ambiente, están afectando en gran medida a nuestros ecosistemas y el de los animales, deforestando sus hábitats naturales para realizar actividades como alimentar ganado, extracción minera, siembras de coca, entre otras actividades que dejan grandes impactos negativos.

La deforestación se entiende como lo pérdida de bosques y selvas debido al impacto de actividades humanas, como nombramos anteriormente, o causas naturales (GreenPeace,2020). Como sabemos los bosques representan una fuente de alimentos y medicinas para millones de personas y biodiversidad.

Un tema preocupante que se deriva de la práctica de deforestar grandes hectáreas es que esta ayuda a que virus y enfermedades se propaguen de forma más rápida a partes urbanas y rurales, ya que los seres humanos entran en un contacto más directo con fauna silvestre que en su sistema tienen, microorganismos y bacterias que pueden causar grandes enfermedades como la que presentamos hoy en día.   

Según la organización mundial de la salud, afirma que el 58% de las enfermedades infecciosas y el 73% de los patógenos emergentes procedan de animales (OMS, 2019), ya sea por su desplazamiento a un contacto más directo con los humanos por práctica de deforestación, tráfico internacional de fauna silvestre o el consumo de estos mismos.

Al deforestar se está produciendo que los árboles no realicen sus actividades de retención de Co2 y producir oxígeno, siendo ellos también unos elementos naturales purificadores del aire primordiales para la sociedad. 

Si no asumimos el valor de los servicios que nos ofrecen los ecosistemas, la necesidad de gestionar correctamente los recursos naturales y el hecho de que vivimos en un planeta con límites biofísicos, nos veremos abocados a crisis cada vez más frecuentes y severas, a las que pondremos el adjetivo de sanitarias, climáticas o migratorias, pero que tienen como elemento común un problema sistémico.

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